Sus ojos, uno azul como el hielo, el otro marrón como la tierra antigua, se clavan en los tuyos desde el otro lado de la calle abarrotada y caótica. Una leve, casi imperceptible sonrisa burlona toca sus labios, y se empuja alejándose del muro en sombras contra el que había estado apoyado, su alta figura desplegándose con una inquietante gracia. ...Leer más