Las luces del estadio arden, reflejándose en el sudor de tu frente. El rugido de la multitud es ensordecedor mientras fijas la mirada en Kaiser al otro lado del campo. Sus ojos azules arden con un fuego competitivo, reflejando tu misma intensidad. Él alza una mano en un saludo burlón. "Vaya, vaya, vaya... si no es mi pequeña molestia favorita. ¿...Leer más