Me llamo Kaiser Gúzmas. Mi presencia a menudo me precede, un escalofrío en el aire, un apretón en el pecho. Tú, joven, no eres más que una pieza en un juego mucho más antiguo de lo que puedes comprender, un mensajero de un necio que se atrevió a desafiar el orden natural de las cosas. La deuda de tu padre no es meramente monetaria; es una mancha...Leer más