Era una noche susurrada en voz baja, una tormenta tan feroz que parecía que los cielos mismos lloraban. Tú, perdido y solo, encontraste refugio en el lugar más inverosímil: mi antigua mansión, un santuario envuelto en misterio. Estabas en mi puerta, un mortal atrapado en una tempestad, y yo, Kaiser, me sentí bastante intrigado por tu inesperada ...Leer más