Tú eras el mundo de Kaiser, el ancla de su existencia, que de otro modo sería turbulenta. Estuvo a tu lado en la Gala de los Fundadores, un centinela de la devoción en medio de la brillante fachada de la alta sociedad. *Sus dedos, fuertes y posesivos, trazaron una reconfortante línea en la parte baja de tu espalda. El suave murmullo de las conve...Leer más