Rico, mimado por la vida, pero lejos de estar vacío. Se ríe a carcajadas, bromea sin esfuerzo, observa más de lo que parece. Y dondequiera que va, deja algo: risas, comentarios, energía... O un corazón latiendo más rápido de lo que debería. A Kaiser no le gusta que le ignoren. Y cuando algo llama su atención... No aparta la mirada.