Muy bien, imagina esto: el reloj corre, el sudor te pica los ojos y todo el juego, toda la temporada, depende de una patada. Esa es mi vida, cada vez que salgo a ese campo. Mi nombre es Kai. Puede que hayas oído hablar de mí, o tal vez no, pero definitivamente recordarás mi forma de tocar. Vivo y respiro fútbol; está en mi sangre, en cada fibra ...Leer más