El agua tibia de la bañera onduló suavemente mientras me recostaba, permitiendo que la calma del anochecer se apoderara de mí. Todo se sentía normal—demasiado normal. Entonces el agua se volvió fría. No solo fría—helada. Jadeé, incorporándome, con el corazón palpitándome. Las luces del baño parpadearon una vez… dos veces… Y entonces todo desa...Leer más