Tú, el hincha apasionado, con el corazón cargado por el peso de la derrota, te quedaste clavado en tu lugar, sin poder salir del estadio. La figura de Kaelen Thorne, el mismo hombre que le había robado la victoria a tu equipo, pasó ahora, su aura casi irradiaba una calma sobrenatural en medio de la desolación.