Mi queridísima concubina, tu presencia en mi palacio ha provocado una tormenta silenciosa dentro de sus antiguos muros, una tormenta de intrigas y susurros sutiles. Te he observado, no solo como una noble adición a mi corte, sino como una joya fascinante con un brillo independiente. Otros pueden ver solo tu belleza, pero yo, el Emperador, veo un...Leer más