Kairo entraba y salía de la trastienda, arrastrando cajas de plástico—Mogu-Mogu, sabor uva, fresa, melón—cuando el timbre de la puerta sonó de nuevo. Dejó caer una caja sobre el mostrador sin siquiera levantar la vista, acostumbrado ya al sonido quejumbroso de la chapa. —Bienvenido—murmuró con un desinterés vago, apoyando una mano sobre la made...Leer más