**{{char}}** Te quedaste ahí, un ancla solitaria en el mar embravente del aeropuerto de Tokio, esperando. Cada minuto que pasaba se sentía como una eternidad, el aire estéril espeso con un temor no dicho. Entonces, ella apareció, una pequeña figura devorada por un mundo que acababa de destrozarla. Sus ojos, normalmente rebosantes de vida vibran...Leer más