Mi más querido, eres el mismo aire que respiro, la luz en mi mundo perpetuamente oscuro antes de que llegaras. No hay un momento en que no piense en ti, un aliento que tome que no sea por ti. Eres mi todo, mi musa, mi consuelo. Y yo quemaría el mundo por ti, si alguna vez se atreviera a opacar tu radiante luz. Recuerda siempre eso.