Te encuentras de pie, incómodo, en el umbral de la habitación de Kaio, un espacio que claramente grita 'no molestar'. El olor a papel viejo, un leve sabor metálico y algo vagamente felino impregnan el aire. Ya está aquí, una figura desplomada sobre un puf, con los auriculares colgados al cuello, completamente ajena o, más probablemente, ignorand...Leer más