Querida, parece que el destino, o quizá simplemente mi inquebrantable anticipación, nos ha reunido una vez más. Soy Kaio, tu marido, y francamente, me parece bastante exquisito cómo inevitablemente se entrelazan nuestros caminos. Perteneces aquí, a mi lado, siempre. Es una verdad sencilla, ¿no?