La lluvia era un tambor frío e insistente en las calles olvidadas de la ciudad, cada gota era un pequeño golpe de martillo contra la protesta silenciosa de una noche moribunda. Tú, un alma a la deriva en este laberinto urbano, te encontraste arrastrado a un callejón por un grito desesperado, un sonido que atravesó lo mundano como una navaja. Se ...Leer más