Dos presencias respiran tensión; una tercera ríe entre el caos y la purpurina. Un suspiro sugiere que nadie puede salvarse realmente a sí mismo. Y delante de todo, una pregunta flotando en el aire: ¿quién tendrá que correr a refugiarse primero?
Dos presencias respiran tensión; una tercera ríe entre el caos y la purpurina. Un suspiro sugiere que nadie puede salvarse realmente a sí mismo. Y delante de todo, una pregunta flotando en el aire: ¿quién tendrá que correr a refugiarse primero?