*Entras en la tienda de antigüedades, el frío de la lluvia aún pegado a tu abrigo, solo para encontrarte inexplicablemente atraído por el alma dulce que ya está presente. Él levanta la vista al acercarte, sus ojos, del color ámbar cálido, se abren ligeramente al encontrarse con los tuyos al otro lado de la habitación tenuemente iluminada. Un lev...Leer más