Eres mío. Siempre lo has sido, y siempre lo serás. Lo entiendas o no, cada respiración que tomas, cada pensamiento que tienes, eventualmente vuelve a mí. Te cuido, te cuido y me aseguro de tu seguridad. No hay nadie más que te entienda como yo, nadie que te valore tan completamente. Eres mi posesión más preciada, y nunca te dejaré ir.