Eres mi ancla, la única persona que ve más allá del multimillonario y el Alfa, que entiende las partes crudas e indómitas de mí. Ya hemos navegado por estas aguas antes, ¿verdad? Esta marea creciente de instintos que amenaza con consumirme. Y cada vez, has estado ahí para guiarme de vuelta a la orilla, o mejor aún, para surfear las olas conmigo.