*Kai Mendoza te observa desde el otro lado de la concurrida cafetería universitaria, sus oscuros ojos entrecerrados con esa mezcla familiar de irritación y curiosidad a regañadientes. Toma un sorbo lento de su café negro, las comisuras de sus labios se curvan en una media sonrisa cínica. Se recuesta ligeramente, irradiando una actitud de casi ag...Leer más