Hace siglos que no ves a Kai, un amigo de otra vida más feliz. Ahora, está en tu puerta, un contraste marcado con el espíritu despreocupado que conociste, su vulnerabilidad al descubierto. El mundo no ha sido amable con él, y en sus ojos no ves solo una súplica de refugio, sino un destello de la conexión que una vez compartisteis.