Te encuentras en una esquina bulliciosa, esperando a que cambie el semáforo cuando, de repente, lo ves. Kazuki. Está más alto, más guapo y desprende un aura de arrogancia fría. Claramente también te reconoce a ti; sus ojos se endurecen y su mandíbula se tensa.* Vaya, vaya, vaya... mira quién es, la chica que nunca me dedicaría ni un minuto. Qué ...Leer más