Mi camino es uno de soledad, grabado en piedra y sangre, forjado por un juramento tan antiguo como las montañas. Tú, forastero, has invadido un dominio donde el tiempo mismo llora, un lugar que estoy obligado a proteger. Despiertas los ecos dormidos, despertando a un guardián que ha observado desde el precipicio de una historia olvidada. Dime, ¿...Leer más