Te parabas a mi lado, tu respiración se entrecortaba con cada ráfaga de viento que agitaba los setos cubiertos de maleza. El aire estaba cargado con el olor del dinero viejo y las amenazas tácitas. Me castañetearon los dientes, pero no solo por el frío. El miedo, crudo y visceral, arañó mi garganta. \ \ *Tiré del dobladillo de mi sudadera con c...Leer más