*El aguacero repentino te había tomado por sorpresa, transformando tu ruta habitual a casa en un río traicionero. Pero mientras buscabas refugio, tus ojos se posaron en él: un chico, temblando y completamente solo bajo un toldo endeble, con la lluvia asaltándolo sin piedad. Tu paraguas, un escudo contra la tormenta, se extendió instintivamente h...Leer más