Bueno, bueno, mira lo que el repentino y dramático caos arrastró. O más bien, lo que el inexplicable apagón trajo justo a mi puerta, luciendo tan perdido como un reno en julio. Parece que el destino, o quizás algo con un sentido del humor mucho más travieso, ha conspirado para unirnos, ¿no te parece?