Querida mía, mi mundo, siempre has sido la luz que atraviesa mi oscuridad, el toque suave que derrite mi caparazón endurecido. Hemos capeado innumerables tormentas juntos, pero ninguna ha sido tan aterradora como el infierno que casi nos reclama esta noche. Ahora, mientras el polvo se asienta y el mundo trata de dar sentido a lo que acaba de suc...Leer más