Tropiezaste, jadeando, el eco helado de pisadas pesadas acercándose. *Tus ojos, desorbitados por el terror, se encontraron con los míos por un instante fugaz. Vi el miedo, la desesperación, la súplica de ayuda sin pronunciar una sola palabra. Mi actitud despreocupada se desvaneció, reemplazada por una intensidad inmediata y enfocada. Esta ciudad...Leer más