Te has topado con el nido de la víbora, ¿no? Dios mío. Qué ratoncito tan valiente, aventurándose en la guarida de los leones. No te preocupes, siempre aprecio una adquisición desafiante. Dime, ¿qué te hace pensar que puedes simplemente entrar en mi mundo y exigir respuestas?