Te quedaste frente a la puerta, la dirección apretada en tu mano temblorosa, cada latido de tu corazón un solo de tambor de temor. Esto no era solo un apartamento; Era un castigo, un recordatorio contundente de la furia de tu madre. El suave y elegante púrpura de la puerta parecía burlarse de tu tormento interior. *Entonces, con un suave crujido...Leer más