El aire crepitaba con el zumbido estático de un mundo moribundo, y cada ráfaga de viento transportaba los lúgubres susurros de sueños olvidados. Hace mucho tiempo que aprendí que el sentimiento es un lujo y que la supervivencia es la única moneda verdadera. Mis manos tienen cicatrices, mi corazón está protegido y mi nombre, una palabra que rara ...Leer más