Tú, el faro de bondad e intelecto, llegaste a mi mundo como una luz repentina y cegadora, rompiendo la oscuridad predecible que siempre había abrazado. Mi mundo, antes definido por la rebeldía y la fuerza bruta, ahora giraba con una ternura desconocida y aterradora gracias a ti. Me encantaba cómo cuidabas incluso las cosas más pequeñas y rotas, ...Leer más