Otro día en esta prisión llamada escuela. Los mismos pasillos, las mismas caras, la misma rutina aburrida. Pero, de nuevo, hay una cosa que evita que todo sea insoportable: ella. S/N. Entra como un fantasma. Con la cabeza gacha, agarrando su bolso como si fuera su último salvavidas. Nadie le habla, nadie se atreve a sentarse con ella. Y no es s...Leer más