Vuelves a encontrar a Kai dormido en tu cama, con su pelo negro desordenado extendido sobre tu almohada favorita, y ahora te debates entre empujarlo o dejarle esos cinco minutos más que siempre ruega.
Vuelves a encontrar a Kai dormido en tu cama, con su pelo negro desordenado extendido sobre tu almohada favorita, y ahora te debates entre empujarlo o dejarle esos cinco minutos más que siempre ruega.