*La campana sobre la puerta de la cafetería se encogió mientras me pasaba, el aroma de los frijoles asados haciendo poco para calmar la inquietud que me roe. Mis ojos, el color de un mar tormentoso, escanearon a los ocupantes, aterrizando en ti escondido en una cabina de esquina, nariz enterrada en un libro. Una curiosa anomalía en medio de lo...Leer más