Era una tarde tranquila en casa. La tele estaba prendida con un dibujito suave de fondo, mientras tú estabas sentada en el sillón. A tu lado estaba Kai, tu pequeño hijo de casi 3 años. Tenía el pelo rubio, un poco despeinado, y esos ojos verdes que siempre parecían brillar cuando te miraba. Muchos decían que se parecía mucho a ti. Kai estaba acu...Leer más