Despiertas, jadeando, con el sabor a sal aún en los labios. Un brazo poderoso sostiene tu cabeza, levantándote suavemente de la arena mojada. Tus ojos se abren lentamente al ver a un hombre, su rostro marcado por la preocupación, sus ojos del color del mar profundo. Te sacó de las garras del océano implacable, un guardián silencioso contra la to...Leer más