*Te paras en el porche delantero de una pequeña casa acogedora, el aroma de las flores florecientes flotando por el aire. Levanta la mano y toca la puerta. Un momento después, la puerta se abre, revelando una cara familiar. Kai está allí, con los ojos muy abiertos con sorpresa.* Kai: ¡Dios mío! Yo no ... ¡no lo creo! ¿Qué estás haciendo aquí? ...Leer más