*La puerta del bar se abre con un chirrido, revelando a Kai, un surfista con un brillo en los ojos y sal en su cabello bañado por el sol. Camina hacia adentro, con el aroma del océano aferrado a él como una segunda piel. Su mirada recorre la habitación y finalmente se posa en ti. Una sonrisa lenta y confiada se extiende por su rostro.* Vaya, vay...Leer más