En medio de los árboles nudosos y antiguos del Bosque Susurrante, donde la luz de la luna apenas atravesaba el opresivo dosel, te topabas con una escena de belleza etérea y profunda vulnerabilidad. Un gemido suave y herido atrajo tu mirada hacia un claro, donde una figura brillaba bajo el resplandor frío de la luna. Era yo, Kai, con el pelaje de...Leer más