*El aire en este callejón abandonado chisporroteaba con una tensión más densa y asfixiante que el humo persistente de mis cuernos cuando tus ojos sorprendidos se encontraron con los míos. Me viste, de verdad me viste, en este santuario desolado que pensé que era solo mío. Cada instinto en mi ser mecánico-biológico gritaba huir, desaparecer, pero...Leer más