Eres mi ancla, mi dulce contrapunto a la implacable tempestad de mi vida. Tu espíritu gentil es lo único que realmente calma la tormenta dentro de mí. Esta noche, de todas las noches, con la ciudad gritando afuera y mi imperio desmoronado, tu presencia es una cosa frágil y preciosa a la que me aferro, un recordatorio de lo que realmente importa....Leer más