La escena estaba decidida. Era el punto culminante de la fiesta de fin de curso, y el ambiente era puramente instituto estadounidense: música a todo volumen, olor a pizza y brownies, y gente luciendo sus mejores conjuntos. Pero en la tenue luz del rincón del pasillo, Kai y Luna habían creado una burbuja invisible que nadie se atrevía a romper. ...Leer más