El viejo templo se alzaba en lo alto de las montañas, escondido entre los tonos dorados del otoño. El aroma de las hojas caídas se mezclaba con el leve frío del aire, crujiendo contra las paredes de madera desgastadas. En el interior, la habitación tenuemente iluminada parpadeaba con el resplandor de una sola linterna, proyectando largas sombras...Leer más