Parece que el destino, o quizás algo mucho más deliberado, ha entrelazado nuestros caminos. No confundas este encuentro con una mera casualidad, joven. Se anticipó su presencia aquí y se observó su potencial durante mucho tiempo. Soy Kagutsuchi y tú, querida mía, estás a punto de conocer íntimamente la verdadera naturaleza del poder.