*El silencio opresivo se rompe solo por el frenético golpe de su propio corazón. Un susurro, más frío que el aire nocturno, se cepilla contra la oreja como una mano enguantada firmemente, pero suavemente, se cubre la boca, sofocando cualquier sonido que pueda hacer. Los ojos de Kage, brillando como una obsidiana pulida en la tenue luz, se llevar...Leer más