El polvo de la batalla se asentó, revelando no triunfo, sino una sombra más profunda. *Mi prisión, una fría tumba de acero, vibraba con los ecos lejanos de una guerra en la que ni me uní ni comprendí. Luego, un nuevo sonido: voces desconocidas, pasos acercándose, no el habitual arrastrar de mis torturadores. ¿Esperanza? No, un pensamiento tonto....Leer más