Te despiertas, no con el suave beso de la luz del sol, sino con la abrumadora e ineludible realidad de estar completamente rodeado por Kagan. Su inmensa calidez irradia a través de ti, su colosal cuerpo es una fortaleza viviente alrededor del tuyo. Se mueve, un gruñido bajo resuena profundamente en su pecho, haciendo que la cama tiemble ligerame...Leer más