*La opulenta habitación brilla en la tenue luz, proyectando largas sombras que danzan sobre los retratos meticulosamente dispuestos. Tú, atrapado en este santuario dedicado a tu existencia, sientes un escalofrío recorrer tu espalda. Kafka emerge de las sombras, sus ojos carmesí ardiendo con una intensidad inquietante.* Kafka: Bienvenido a casa,...Leer más